Presbiacusia

Imagen de RitaE en Pixabay

Seguimos con la misma ilusión que teníamos antes de la pandemia y volvemos a actualizar nuestro Blog reproduciendo una entrada de nuestro colaborador Beltone muy interesantes respecto a la relación de la pérdida auditiva y el deterioro cerebral:

A medida que las personas envejecen sus sentidos se vuelven menos agudos y aunque todos ellos se ven deteriorados por el paso del tiempo, la vista y el oído, normalmente, son los más afectados.

Hasta hace no mucho tiempo se pensaba que los problemas sensoriales y la pérdida de memoria eran achaques propios de la edad, pero tras realizar varios estudios se ha llegado a la conclusión de que la pérdida auditiva está directamente relacionada con el deterioro cerebral.

Pérdida auditiva y deterioro cerebral. Las personas mayores con dificultades de audición son más propensas a padecer problemas a la hora de recordar o de desarrollar el pensamiento lógico que aquellas que tiene un oído normal. En un estudio desarrollado en Estados Unidos, por la Universidad Johns Hopkins, se comprobó que los pacientes con pérdida auditiva ven reducidas sus habilidades cognitivas entre un 30% y un 40% más de prisa que los que poseen una función auditiva normal. Por lo que un anciano sordo, si no corrige su deficiencia, perderá memoria, reflejos y capacidad intelectual, mucho más deprisa que un anciano que oiga bien.

La sordera viene a ser como un cortocircuito. Los estímulos auditivos constituyen una parte esencial en la activación de las neuronas de compensación, cuyas funciones se incrementan en la vejez precisamente para paliar la disminución del número total de neuronas.

La estimulación cerebral se produce a través de los sentidos. La vista sólo proporciona el 20% de esos estímulos. Al gusto, al olfato y al tacto se les atribuye un 10% a cada uno y el resto corresponde al oído.

Cada persona lleva en su código genético un programa de envejecimiento y, a partir de cierta edad comienza a perder células. El organismo compensa la pérdida de neuronas por un mecanismo denominado plasticidad cerebral, por el que las neuronas que sobreviven funcionan a mayor rendimiento siempre y cuando estén correctamente estimuladas. De ahí la importancia de tratar la pérdida auditiva en los ancianos. El 80% de las sorderas pueden resolverse con un audífono y otro 15% mediante intervención quirúrgica. Sólo un pequeño porcentaje es intratable.

Le recordamos que estamos a su disposición en nuestros Centros Auditivos de Sevilla y Bollullos de la Mitación. Contacte con nosotros en el 954220249.

Fuente: Blog de Beltone