Hiperacusia

A veces, algunas personas tardan en adaptarse a sus audífonos y son necesarias algunas sesiones extra hasta conseguir un buen ajuste. Hay muchas causas que pueden incidir en este problema de adaptación. Una de las más frecuentes es la hiperacusia.

Los ladridos de los perros, las risas, los timbres de teléfonos, el agua corriente de un grifo o las aspiradoras, son sonidos diarios comunes. No son muy altos y, por supuesto, en absoluto dañinos. Al menos ,no para el oído normal.

Pero para los pacientes con hiperacusia, estos sonidos diarios pueden causar dolor, frustración e, incluso, angustia. La falta de compresión es otro problema para las personas que tienen este problema. Con frecuencia, se les acusa de ser hipersensibles y es una idea errónea muy común.

Las personas con hiperacusia reducen su tolerancia a sonidos específicos y niveles de sonido que no tienen por qué ser excesivamente altos.

Cuando la hiperacusia aparece en pacientes que, además, padecen pérdida auditiva y son usuarios de audífonos, es muy frecuente que el proceso de adaptación sea más lento y progresivo de lo habitual.

Los sonidos más bajos no los perciben con nitidez, pero lo más altos y agudos pueden llegar a molestarles… y mucho. 

Por este motivo, es conveniente que, en el caso de que le resulte complicado adaptarse a sus audífonos o que sospeche que pueda padecer este fenómeno de la hiperacusia, se ponga en contacto con nosotros para que podamos valorar las posibles causas y si la esta circuntancia podría ser una de ellas o la principal. Le atenderemos en nuestros centros auditivos previa cita llamando al teléfono 954220249.

Elaboración propia con información de Hear-it